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Part: 7

Ley de los EUA pone la deuda de tarjetas de crédito antes de las madres solteras

Friday, October 1, 2010

La nueva reforma de regulación financiera se ha diseñado para proteger a los consumidores, pero una ley de quiebras del 2005, que puede ser particularmente empobrecedora para las mujeres divorciadas se ha dejado intacta.

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La nueva reforma de regulación financiera se ha diseñado para proteger a los consumidores, pero una ley de quiebras del 2005, que puede ser particularmente empobrecedora para las mujeres divorciadas se ha dejado intacta.
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(WOMENSENEWS)-- En julio, el Congreso dio su aprobación final a la más ambiciosa reforma de las regulaciones financieras en generaciones, incluyendo la creación de una oficina independiente del consumidor dentro del Sistema de Reserva Federal para proteger a los prestatarios contra los abusos en tarjetas de crédito, hipotecas y otros tipos de préstamos.
 
Los defensores de la seguridad económica de las mujeres, sin embargo, dicen que la nueva ley no hace nada para reformar la ley de quiebras del 2005, que ha perjudicado a las madres solteras y ha beneficiado a las empresas de tarjetas de crédito al volver más fácil para sus ex-maridos evitar el pago de la manutención de los niños y la pensión alimenticia.
 
"Hasta el 2005, la bancarrota había acabado con las deudas de tarjetas de crédito, dejando  la manutención de los hijos y las obligaciones de pensión alimenticia intactas", dijo Carey Ebert, presidente de la Asociación Nacional de Abogados del Consumidor en Bancarrota, una organización de 4.500 abogados con sede en Washington. "Esto ayudaba a las mujeres pues sus ex maridos tenían más fondos disponibles para cumplir con sus obligaciones de apoyo después de la bancarrota."
 
Ahora las deudas de tarjetas de crédito no pueden ser descargadas, por lo que las mujeres se encuentran compitiendo con Visa y MasterCard por una parte de los cheques de pago de sus ex-maridos, dijo Ebert. Las mujeres no disponen de las sofisticadas agencias de recuperación de fondos que las compañías de tarjetas de crédito sí poseen, por lo que muchas mujeres divorciadas y niños van a tener que mendigar.
 
Elizabeth Warren, quien está siendo propuesta por algunos demócratas para dirigir la nueva Oficina de Protección Financiera al Consumidor, denunció la ley en un comentario en Women’s eNews en diciembre del 2000, así como nueve años después, en un artículo para el Huffington Post, Warren acusó que la bancarrota expone la vulnerabilidad e inseguridad económica de la clase media, especialmente de las mujeres.
 
"Las mujeres con niños son particularmente vulnerables, tanto por los desafíos económicos que enfrentan los hogares mono parentales como debido a que la bancarrota da a las compañías de tarjetas de crédito más capital para competir con las mujeres en la cobranza de deudas pasadas", escribió Warren, profesora de la Harvard Law School en Cambridge , Massachusetts, en el artículo publicado en el 2009 en el Huffington Post: "Cuando la industria del crédito controla las normas de la bancarrota, las mujeres pierden."
 

 El Proyecto de Ley de Quiebra Beneficia a los Políticos.

 
El Centro para Política Responsable, con sede en Washington, DC, informa que las compañías de tarjetas de crédito contribuyeron con $7,5 millones para las elecciones del 2004, en su mayor parte al presidente George W. Bush y los candidatos republicanos del Congreso que apoyaron el proyecto de ley de bancarrota del 2005.
 
La disposición más importante de la ley establece una prueba de recursos para determinar la cantidad de ingresos que los deudores tienen disponibles para pagar a los acreedores después de pagar sus gastos de vida básicos.
 
Las personas que en sus estados de cuenta, ganan más de el salario promedio y pueden pagar a sus acreedores, por lo menos 6.000 dólares en cinco años, son puestas en el capítulo 13 de bancarrota en lugar de en la tradicional categoría del Capítulo 7, lo que les deja fuera de todas las deudas descargables. En el 2008, los ingresos promedio variaron de $70.545 en Maryland a $37.790 en Mississippi.
 
Las personas en el Capítulo 13 están obligadas a pagar una porción de su deuda de tarjeta de crédito, deuda médica y otras deudas en el plazo de tres a cinco años.
 
En el 2009, al 28 por ciento de todos los individuos que se declararon en bancarrota se les entregó planes de pago del Capítulo 13, en lugar de la condonación de las deudas.
 
Se espera que cerca de 1.6 millones de personas se declaren en quiebra en el 2010, predice Samuel J. Gerdano, director ejecutivo del Instituto Americano de Bancarrota, una organización sin fines de lucro, con sede en Alexandria, Virginia, que investiga la insolvencia.
 
"Con el desempleo rondando el 10 por ciento y con el 45 por ciento de los desempleados sin trabajo durante seis meses o más, muchos trabajadores de bajos ingresos están agotando sus ahorros", dijo. "La gente que ya no tiene un segundo trabajo ni las horas extras que necesitan para llegar a fin de mes se están atrasando en sus cuentas."
 
Gerdano no fue capaz de analizar su predicción por género, pero los estudios indican que las mujeres divorciadas son más propensas que las solteras o casadas a declararse en quiebra debido a que ganan menos, tienen menos activos y con frecuencia son responsables de la manutención de los niños.
 
El resultado es que las mujeres divorciadas son doblemente golpeadas por la ley: por los nuevos obstáculos colocados en el camino de los pagos de manutención de los hijos y por su propia exposición a las disposiciones que hacen cada vez más difícil cubrir por completo la carga de la deuda.
 

Poco espacio para sostener contratiempos

 
"El problema con las propuestas del Capítulo 13 es que hay poca carne en el hueso de los presupuestos de estas personas para sostener otro contratiempo", dijo Gerdano. "Si pierden el trabajo o se enferman durante los tres a cinco años del plan, estarían incluso en peores condiciones financieras, ya que es muy difícil convertir una bancarrota del Capítulo 13 a una del Capítulo 7 en ese punto."
 
La más estricta categoría del capítulo 13 puede estar causando que los propietarios con hipotecas de alto riesgo se rindan y dejen sus hogares en ejecuciones hipotecarias en vez de declararse en bancarrota para protegerse, hace notar la Asociación Nacional de Abogados para el Consumidor en Bancarrota. La organización ha presionado al Congreso para permitir que los jueces de bancarrota modifiquen las hipotecas de la residencia principal de una persona.
 
Las mujeres tienen casi el doble de probabilidades que los hombres de poseer hipotecas de alto riesgo, las cuales llevan mayores tasas de interés que las hipotecas tradicionales. Muchas de estas mujeres no pueden pagar sus hipotecas después de la bancarrota porque las tasas se reajustan cada pocos meses y se agregan cientos de dólares adicionales a sus pagos mensuales.
 
"Para muchas mujeres, tener una casa es fundamental para su jubilación porque carecen de pensiones y tienen pocos ahorros", dijo Ebert, también un socio en el bufete de abogados Ebert en Hurst, Texas.
 
Deborah Thorne, profesora asociada de sociología en la Universidad de Ohio en Atenas, llevó a cabo en el 2007 un estudio de bancarrotas con investigadores de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts.
 
Encontró que el 62 por ciento de todas las bancarrotas en los Estados Unidos estaban vinculados con cuentas médicas. No hubo hallazgos específicos sobre el género.
 

Una Ley basada en Suposiciones Erróneas.

 
La ley de bancarrotas del 2005, que representa la mayor reforma en el código en 27 años, fue retratada por sus partidarios como una manera de restaurar la responsabilidad personal en el sistema, haciendo más difícil a los compradores compulsivos, especuladores y otros individuos sin escrúpulos el escapar de sus acreedores.
 
"La ley estuvo basada en un supuesto erróneo", dijo Thorne. "Aquellos que la propusieron, como el senador Charles Grassley (Republicano por Iowa), consideraron que el número de bancarrotas personales se había disparado a 1,5 millones en el 2004 debido a individuos que habrían dilapidado sus ingresos en ropas de diseñador, autos elegantes y vacaciones de lujo y que estarían usando la bancarrota para abandonar a sus acreedores y dejarlos en una situación difícil. Pero ese no es el caso. La gente busca la bancarrota como último recurso, ya que han perdido su base financiera por causas ajenas a ellos."
 
Thorne dijo que otros factores como la pérdida del empleo o una ruptura familiar también jugaron su parte.
 
"La gran mayoría de las 2.314 mujeres y hombres en nuestro estudio eran personas de clase media que tenían educación universitaria, con vivienda propia y que habían tomado todas las medidas adecuadas para asegurar su futuro financiero", dijo.
 
El estrés de vivir con estas deudas y recuperarse de la bancarrota es insoportable, especialmente para las mujeres que suelen manejar las finanzas familiares, dijo Thorne.
 
Ella y su equipo de investigación encontraron que las personas que atraviesan por bancarrota, desarrollaron insomnio, dolores de cabeza o pérdida del cabello, mientras que otros sufrieron ataques cardíacos y derrames cerebrales.
 
Thorne coloca pocas esperanzas en que el nuevo reglamento financiero haga mucho para proteger a los consumidores de los peligros del endeudamiento excesivo, lo que para muchos es difícil de extinguir a través de un procedimiento de bancarrota.
 
A menos que los Estados Unidos tomen medidas para crear empleos bien remunerados con beneficios y establezcan programas para hacer más accesibles la educación y la vivienda", dijo Thorne, "decenas de miles de personas vulnerables no tendrán más remedio que incurrir en deudas apremiantes que llevan a la bancarrota."
 
Sharon Johnson es una escritora independiente residente en New York.