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Part: 10

Inmigrantes Sobrevivientes de Abuso Buscan la Libertad

Sunday, November 22, 2009

Las mujeres inmigrantes que sufren de violencia doméstica enfrentan obstáculos particularmente altos en la búsqueda de servicios de protección. En el área de Boston, algunas están encontrando su camino a la seguridad. La primera de dos historias.

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Las mujeres inmigrantes que sufren de violencia doméstica enfrentan obstáculos particularmente altos en la búsqueda de servicios de protección. En el área de Boston, algunas están encontrando su camino a la seguridad. La primera de dos historias.
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Olga (derecha), una superviviente de VD, aconsejada por Doris Alleyene (izq), una defensoraBOSTON (WOMENSENEWS)--Durante seis años ella no pudo tomar una ducha sola.

 
El la observaba ducharse.
 
Cuando ella llegaba a casa, él buscaba en sus partes íntimas signos de infidelidad.
 
Su marido la asaltaba sexualmente, acosándola económica y emocionalmente, día tras día, dijo, secándose las lágrimas.
 
"Me hizo de todo", dijo Olga, quien nació en Honduras, y pidió que no se use su nombre completo, para proteger su privacidad. Ella habla poco inglés y está indocumentada en los Estados Unidos.
 
Apretando el puño, ella dijo que tenía miedo de ser deportada y quedó paralizada por su abusador. Se encontró encerrada en un laberinto de impotencia.
 
Olga estaba demasiado avergonzada como para compartir su historia con nadie.
 
Hace unos meses, tuvo el coraje de acercarse a Doris Alleyene, una defensora de violencia doméstica en el Centro de Salud Comunitario South End, en Boston.
 
Alleyene, que también trabaja en la Casa Myrna Vázquez, una vecina agencia de violencia doméstica, dijo que ayudó a Olga a obtener una orden de restricción contra su marido, un ciudadano de los EE.UU.
 
Ahora, dijo, está desenredando el trauma de Olga, ayudándola a reconstruir su vida "como una persona libre".
 

Mayor Vulnerabilidad, Más Gentío

 
Las mujeres inmigrantes - incluyendo a aquellas que son indocumentadas y refugiadas - son más vulnerables a la violencia doméstica y se enfrentan a grandes obstáculos cuando buscan ayuda, dijo Isa Woldeguiorguis, directora de política y sistemas de defensa en Jane Doe Inc., un grupo con sede en Boston que trabaja para reducir la violencia doméstica.
 
En Massachusetts, aproximadamente 1 de cada 4 mujeres inmigrantes es víctima de alguna forma de violencia doméstica, dijo Richard Chacón, director ejecutivo de la Oficina de Massachusetts para Refugiados e Inmigrantes.
 
En la población total de Massachusetts, hubo un incremento de trescientos por ciento en los homicidios relacionados con la violencia doméstica entre 2005 y 2007, según un informe publicado por Jane Doe Inc. Estas estadísticas fueron suficientes para alarmar a la Oficina de Salud y Servicios Humanos de Massachusetts y que emitiera una advertencia de salud pública sobre la violencia doméstica en junio de 2008.
 
Sin embargo, datos recientes de Jane Doe Inc. indican que los casos de violencia doméstica continúan sin cesar. Entre octubre de 2008 y septiembre de este año, 15 mujeres, cinco hombres y tres niños han muerto en casos de violencia doméstica en Massachusetts.
 
Estadísticas de otras partes de la nación siguen pintando un panorama sombrío para las mujeres inmigrantes, dicen los defensores.
 
En la Ciudad de Nueva York, el 51 por ciento de las víctimas de homicidio infligido por su pareja son de origen extranjero, según un informe de 2004 del Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York.
 
Sesenta por ciento de las mujeres inmigrantes coreanas a nivel nacional eran maltratadas por sus maridos, según el Instituto Nacional de Justicia y el Centro para el Control de Enfermedades y Prevención con sede en Atlanta.
 

Una historia incompleta

 
Alleyene dijo que las estadísticas no cuentan toda la historia. "Estamos reportando sobre las que se presentaron y hablaron. ¿Y las que no lo hacen debido a su cultura, porque tienen miedo? Hay muchas historias no contadas".
 
En octubre, mes de concienciación sobre la violencia doméstica, diversas organizaciones que trabajan con mujeres inmigrantes han realizado eventos para destacar el aumento de la violencia doméstica.
 
Por ejemplo, Saheli, un grupo con sede en Boston, que trabaja para acabar con el abuso entre las mujeres de Asia del sur, organizó una "Caminata contra la Violencia Doméstica", el 4 de octubre.
 
El objetivo de la caminata fue la de enviar un mensaje a las mujeres inmigrantes que tienen miedo de buscar ayuda, debido a las barreras lingüísticas y culturales, "que hay ayuda acá afuera", dijo Rita Shah, que se encuentra en el directorio de la organización. Este año, 130 nuevos casos de violencia doméstica que afectan a mujeres de Asia del sur, en el área de Boston, han sido notificados a Saheli, dijo.
 
Hay ayuda para las mujeres inmigrantes en el marco de la Ley de Violencia contra la Mujer o VAWA por sus siglas en inglés, que fue promulgada en 1994, dijo Hisham A. Leil, un abogado del Servicio Jurídico de Western Massachusetts en Springfield, Mass.
 
Las mujeres inmigrantes maltratadas, incluidas las mujeres indocumentadas, pueden solicitar visas tipo U, que otorgan la residencia legal para ellos y sus hijos sin el conocimiento del abusador. Las víctimas de abuso físico o mental y asalto agravado también pueden solicitar un permiso de trabajo bajo VAWA, dijo Leil.
 

La desinformación obstaculiza

 
Sin embargo, debido a la desinformación entre las víctimas, así como entre los refugios, muchas mujeres no son conscientes de sus derechos y beneficios, dijo Leil. Entre las mujeres indocumentadas también existe el temor perenne de la deportación, agregó.
 
Las mujeres inmigrantes tienen miedo de su agresor y, a menudo no hablan porque temen por su seguridad, dijo Paulette, una sobreviviente de violencia doméstica que también pidió que su nombre completo no sea utilizado, a fin de proteger su privacidad. "Él está luchando con usted y si usted toma un teléfono y llama a la policía, le va a matar", dijo, con la voz indignada.
 
Al mismo tiempo, las víctimas temen a la policía porque tienen miedo que les reporte a los funcionarios de inmigración, dijo.
 
El temor a la deportación y el estigma social están para siempre grabados en sus mentes, dijo Paulette, que nació en Haití. Ella ahora trabaja como voluntaria en la Asociación de Mujeres Haitianas en Boston, con sede en Dorchester, Mass.
 
Paulette dijo que ella incita a otras mujeres a hablar en contra de los abusos, aprender Inglés, obtener un trabajo y buscar la libertad.